
Mientras caminábamos por un camino rodeado por cosas fantásticas, el mago me empezó a explicar de muchas cosas y de donde nos encontrábamos. –Este mundo, donde te traje va a ser tu nuevo lugar donde vivir, su nombre es Alioth. Dijo con mucha seriedad, todo era más importante y complicado de lo que creía. – ¿Mi nuevo hogar?, y que va a pasar con mis hermanos y mi madre, acabamos de tener una tragedia y ahora no me puedo ir de mi casa. Dije preocupado. –Tu familia estará bien, mis amigos estarán cuidándolos créeme, además, todavía hay muchas cosas que te darás cuenta por tu propia voluntad, yo las se pero, mi deber es dejarte que sepas la verdad con el pasar del tiempo, tu madre se enterara que eres esto y no tendrá problemas, al menos apenas se entere no lo tomara muy agradable, pero con el tiempo ya se acostumbrara, y tus hermanos lo apoyaran.- Hablaba con mucha seriedad, se notaba en los ojos concentrados que tenia mirando justo al frente. –Bueno, como digas, ahora cuéntame un poco sobre este lugar tan extraño en que estamos, si voy a vivir aquí tengo que saber qué es lo que pasa. Le pedí con entusiasmo. –Pues, este mundo en el que aparecimos, es el lugar donde está concentrada toda la magia del universo, controlada por los dioses de este mundo, su nombre es Aliioth. Hace mucho tiempo, este lugar no era la mínima parte de la que es ahorita, había guerra, con la intención de apoderarse de este mundo, el lado oscuro quería tomar todos los espacios existentes y acabar con la vida mágica, en la zona oscura, como se llama ahorita, Kantru, habían muchas criaturas mágicas con ese poder, controlaban la oscuridad, el dios de Kantru hizo un pacto con los demás dioses, y decidieron dividir Aliioth en 5 continentes, La zona de hielo, la zona de hierba, la zona desértica, la zona de fuego y la zona oscura.. cada una le dieron un nombre, La zona de hierba tiene el nombre Mocphus, es donde estamos ahorita, aquí viven todas las criaturas de las plantas, sin duda es una de las zonas más hermosas de este mundo, mira hacia al frente, allá arriba.- Me pidió, cuando voltee mi mirada, era un hermoso hipogrifo que estaba despegando su vuelo, son esas criaturas hermosas que ves en las películas, que siempre toda tu vida has querido ver, sentí una gran alegría cuando mire sus alas blancas y su cabeza en forma de águila, sin duda una de las experiencias más hermosas que he vivido en toda mi vida. –Wow… mira eso, que hermosa criatura, ¿vive aquí? Pregunte emocionado. –En realidad los hipogrifos no tienen un hogar en especifico, son solo criaturas que viajan a donde el viento los guie, son una de las criaturas mas incomprendidas y hermosa de el universo.
Mientras caminábamos por ese camino, en el horizonte se veía una ciudad, en el centro tenía un inmenso castillo que se veía a lo lejos y estaba rodeada por unas paredes, parecía una especie de protección. – ¿Qué es eso?, pregunte. –Es una ciudad de Mocphus, se llama Phion, ahí es donde las criaturas mágicas se reúnen para hospedarse una noche cuando están cercas de la ciudad, la mayoría de los magos que están cerca, se queda en los bosques de esta zona, muchos entrenan para poder pasar la prueba mágica, cuando te dan el libro que te hace ser un Mago completo. Me explico. –Grandioso, ¿entonces aquí nos quedaremos? Pregunte. –Sí, y compraremos todo lo que necesitas para entrenar, mañana será un día muy largo y duro. Respondió. –Perfecto, una pregunta, ¿cómo te llamas? Pregunte con mucha curiosidad. –Me llamo Dren. Respondió calmadamente. – ¿Dren?, me suena muy familiar si te soy sincero. Dije.
Mientras caminábamos hacia la ciudad, al frente vimos un rio que pasaba antes de llegar a la ciudad, teníamos que pasar por el, o saltar, pero era mucha la distancia de borde a borde. En ese momento recordé lo que me había pasado cuando me tropecé, y tuve una idea muy estúpida, tome a Dren por el brazo y corrí muy rápido arrastrándolo a él, cuando llegamos al borde, salte con todas mis fuerzas, en el aire pensé que se iban a abrir las alas, pero no fue así, suerte que pude saltar más alto de lo que alguien normal podría saltar, no podía comprender porque me pasaba eso, pero así era.
-¿Estás loco?, casi me rompes el brazo. Reclamo. –Oh perdón, pero hubo algo que no me dejo detenerme. Dije con mucha risa. Cuando cruzamos el rio, por fin habíamos llegado a la ciudad, habían unas enormes paredes al frente de nosotros y en el medio de ellas un agujero con forma de puente donde estaba ubicada la gigante compuerta, caminamos hacia el y entramos a la ciudad, mientras caminábamos por el medio de todas las tiendas que vendían cosas como armas, libros, pociones, ropa muy extraña, las criaturas mágicas pasaba frente a nosotros, el solo caminaba como no fuera algo muy extraordinario, yo no podía parar de ver todo lo que había en ese lugar.
Mientras caminábamos, Dren buscaba algo, pero al parecer obviamente no lo conseguía, trate de preguntarle qué era lo que buscaba o que le pasaba pero no me prestaba atención. De un momento a otro su mirada cambio totalmente y fue hacia una especie de casa pequeña, era una tienda de cosas raras, yo solo lo perseguí para ver lo que tramaba, entramos a la tienda y estaba un señor con barba gris y cabello gris. – ¿Se les ofrece algo? Pregunto cordialmente. –Estoy buscando un par de esferas de luz como las que tengo en mis manos. –Dijo Dren muy amablemente mostrando sus manos al señor. –Esas esferas, ya esas esferas no las consigues en ninguna parte, pero te puedo prestar un manual de cómo poder hacerlas y como conseguir los materiales, solo por curiosidad, ¿Para quién son esas esferas de luz? Pregunto el señor con mucha curiosidad. –Son para el muchacho que tengo al lado. Dijo dren al señor. –Ese muchacho, parece un humano, espera, puedo verlo en sus ojos, es un ángel de las montañas blancas, no puedo creer lo que estoy viendo. Dijo el señor muy sorprendido al verme. –Sí, ellos controlan la magia casi igual que un mago, también pueden usar las esferas de luz en las manos, y robo mi libro. Dijo Dren. –Bueno, aquí tienes el manual, sigue todas las instrucciones de él y podrás tener tus esferas de luz, gracias por venir. Se despidió el señor. –Oye Dren, que fue eso, como que soy un ángel de las montañas blancas. Pregunte preocupado. –Hacia allá vamos a ir mañana, así que ve a descansar para que resistas el viaje, Alioth no es nada sencillo.
Continuara
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